Author portrait

Laura Morris

Hay una satisfacción especial al ver cómo un nuevo método de enseñanza da sus frutos en un ajetreado laboratorio de prácticas clínicas: ese momento en el que un concepto confuso de repente cobra sentido para un estudiante. He dedicado bastante tiempo a observar esos momentos y a crear recursos en torno a ellos, y sé que eso es lo que me motiva a seguir con este trabajo.

Dos formas de ver el mismo problema

Tengo un cuaderno lleno de hojas de cálculo a medio completar junto a una pila de artículos con las esquinas dobladas sobre la teoría del aprendizaje en adultos. Esa es probablemente la imagen más clara de cómo trabajo: una parte de mí quiere medir lo que ocurre en la formación en enfermería —tasas de retención, patrones de retroalimentación, qué formatos docentes captan realmente la atención—, mientras que la otra parte quiere escribir sobre ello de una forma que resulte humana en lugar de clínica (juego de palabras intencionado). Ambos instintos alimentan el mismo objetivo: convertir observaciones dispersas en una guía que resulte genuinamente útil, tanto si eres un nuevo instructor clínico como si llevas veinte años diseñando planes de estudios.

Por qué es importante la práctica

Pongo a prueba las ideas antes de escribir sobre ellas: asisto a sesiones de análisis tras simulaciones, pruebo nuevas rúbricas de evaluación y hablo con educadores sobre lo que funciona y lo que no. Esa práctica hace que lo que escribo tenga una base práctica, en lugar de ser meramente teórico.

Esto es lo que da forma a la mayor parte de lo que comparto aquí:

Si algo de esto te resulta familiar, me encantaría conocer tu punto de vista; no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de mi página de contacto.